sábado, 9 de febrero de 2013

Oleadas

Había oído ese día por la noche que en el Cantábrico había olas de hasta siete metros y medio. Al día siguiente, miércoles día 6 de febrero, me acerqué a la costa llanisca. El tiempo era cambiante, de vez en cuando nos regalaba una granizada de bienvenida. Cámara en ristre me dispuse a disfrutar del temporal, no sin cierto riesgo de sufrir un chapuzón. 

Playa del sablón

Las grandes olas chocaban contra los cubos de la memoria. Seguro que este oleaje dejará grabada esta batida


 Algunos curiosos, como yo, se acercaron a ver el espectáculo. Aparentemente el tiempo puede parecer agradable, nada más lejos de la realidad, el frío era considerable el cual hacía que fuera muy abrigado.


En el dique natural que forman las rocas en la playa del sablón, las olas al chocar, hacían un abanico espectacular de enormes dimensiones.


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