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Oleadas

Había oído ese día por la noche que en el Cantábrico había olas de hasta siete metros y medio. Al día siguiente, miércoles día 6 de febrero, me acerqué a la costa llanisca. El tiempo era cambiante, de vez en cuando nos regalaba una granizada de bienvenida. Cámara en ristre me dispuse a disfrutar del temporal, no sin cierto riesgo de sufrir un chapuzón. 

Playa del sablón

Las grandes olas chocaban contra los cubos de la memoria. Seguro que este oleaje dejará grabada esta batida


 Algunos curiosos, como yo, se acercaron a ver el espectáculo. Aparentemente el tiempo puede parecer agradable, nada más lejos de la realidad, el frío era considerable el cual hacía que fuera muy abrigado.


En el dique natural que forman las rocas en la playa del sablón, las olas al chocar, hacían un abanico espectacular de enormes dimensiones.


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En esta hermosa sierra situada a orillas del mar, los amantes de la naturaleza pueden disfrutar de unas emociones inigualables.  Geología, dolinas, valles ciegos y formas cársticas de gran belleza. La vida vegetal es muy variada; acebos, tejos, espineras  y el espectacular bosque de la Biescona que, probablemente constituya la masa de hayas más cercana al mar y de menor altitud.
La vida animal donde la cabaña ganadera, vacas, caballos, ovejas, cabras y potros comparten las laderas con la fauna salvaje. El Asturcón, caballo semisalvaje, destaca sobre todos. Su población, que estuvo seriamente amenazada, ahora, se ha conseguido estabilizar. Del elenco faunístico, llama poderosamente la atención el Gamo. Fue introducido en los años sesenta y su población se ha adaptado con tanto éxito que requiere frecuentemente controles poblacionales.
Aquí os muestro unas fotografías con motivo de la famosa "ronca del gamo"


















Día de Playa

El día presumía de ser aciago para la fotografía a orillas del mar. El cielo totalmente cubierto, las nubes totalmente planas y además la bruma del oleaje, no resultaba muy esperanzador. Aún así, nunca se debe perder la esperanza ni la paciencia. Por la tarde y después de una suave lluvia, el panorama cambió y aprovechando una brecha de las nubes en el horizonte pude pasar un rato de lo más apasionante a orillas del Cantábrico











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